Factores de riesgo de severidad de la crisis asmática en niños atendidos en el servicio de emergencia pediátrica, Hospital Tarapoto II-2 2025
Descripción del Articulo
El asma bronquial constituye una de las enfermedades respiratorias crónicas de mayor prevalencia a nivel mundial y representa un desafío tanto clínico como social. Se caracteriza por un proceso inflamatorio persistente en las vías aéreas que produce obstrucción variable del flujo respiratorio, la cu...
| Autor: | |
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| Formato: | tesis de grado |
| Fecha de Publicación: | 2025 |
| Institución: | Universidad Privada Antenor Orrego |
| Repositorio: | UPAO-Tesis |
| Lenguaje: | español |
| OAI Identifier: | oai:repositorio.upao.edu.pe:20.500.12759/97452 |
| Enlace del recurso: | https://hdl.handle.net/20.500.12759/97452 |
| Nivel de acceso: | acceso abierto |
| Materia: | Asma bronquial prevalencia https://purl.org/pe-repo/ocde/ford#3.02.27 |
| Sumario: | El asma bronquial constituye una de las enfermedades respiratorias crónicas de mayor prevalencia a nivel mundial y representa un desafío tanto clínico como social. Se caracteriza por un proceso inflamatorio persistente en las vías aéreas que produce obstrucción variable del flujo respiratorio, la cual suele ser reversible en la mayoría de los casos. Esta condición afecta principalmente a los bronquios, generando episodios repetitivos de dificultad respiratoria, sibilancias, tos y sensación de opresión torácica, síntomas que suelen intensificarse durante la noche o en las primeras horas de la mañana. Su relevancia radica no solo en la elevada carga clínica que representa, sino también en las consecuencias económicas y sociales que genera, además del impacto directo en la calidad de vida del niño y de su entorno familiar, lo que convierte al asma en un problema de salud pública de gran magnitud. De acuerdo con estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 235 millones de personas en el mundo viven con esta enfermedad, siendo los niños y adolescentes un grupo particularmente afectado [1]. A nivel global, la European Respiratory Society (ERS) y la Global Initiative for Asthma (GINA) reportan que el número de pacientes supera los 300 millones, con una prevalencia en aumento, sobre todo en países en vías de desarrollo donde son frecuentes el diagnóstico tardío y la falta de acceso a un tratamiento adecuado [2]. En los menores de cinco años, el asma es responsable de hasta el 44% de las enfermedades respiratorias crónicas y constituye una de las principales causas de hospitalización infantil [3]. Los resultados del Estudio Internacional sobre Asma y Alergias en la Infancia (ISAAC) evidencian prevalencias globales que varían entre el 10% y el 15% en la población escolar y adolescente. Mientras que en los escolares tiende a mantenerse estable, en los adolescentes se observa un incremento progresivo [4]. Estas cifras son respaldadas por investigaciones locales en diferentes países: en Estados Unidos, la prevalencia en población pediátrica alcanza el 8.3% en general y el 7.7% en el grupo de 5 a 14 años; en España se ubica entre 6.5% y 7.5%; mientras que en Tailandia llega a 14.6% en niños de 6 a 11 años [5]. Estas variaciones reflejan la influencia de factores ambientales, sociales y culturales en la distribución de la enfermedad. En América Latina, la prevalencia promedio de asma infantil se estima en 17%, aunque los datos muestran un rango muy amplio: desde cifras bajas cercanas al 5% en México hasta valores alarmantes de 30% en Costa Rica [6]. Esta heterogeneidad está directamente relacionada con determinantes socioeconómicos, el grado de urbanización y la capacidad de implementar medidas de control ambiental. Asimismo, los factores de riesgo más frecuentes para la aparición de crisis asmáticas incluyen los antecedentes familiares de atopia, las infecciones respiratorias recurrentes, la exposición a alérgenos, el estrés psicosocial y las condiciones climáticas adversas [7]. El caso del Perú resulta particularmente preocupante, pues se reporta la mayor prevalencia de asma en la región, estimándose que uno de cada tres niños padece esta enfermedad [8]. Dentro de este grupo, alrededor del 5% presenta formas severas, con predominio en ciudades de la costa como Lima, Callao, Ica, Piura, Chiclayo y Chimbote [9]. Estas zonas comparten factores ambientales y sociales que favorecen la descompensación de la enfermedad: humedad relativa elevada, altos niveles de contaminación atmosférica, hacinamiento urbano y viviendas en condiciones inadecuadas [10]. El control insuficiente del asma en la población pediátrica también se ve agravado por la automedicación, la falta de adherencia al tratamiento y la escasa información de los cuidadores. Un estudio realizado en México mostró que más del 70% de los padres de niños asmáticos desconocían aspectos fundamentales de la enfermedad, lo cual se relacionó con mayor frecuencia de consultas en emergencia, hospitalizaciones repetidas y ausentismo escolar [11]. Esta misma situación se replica en el Perú, donde las unidades de emergencia pediátrica suelen saturarse debido a las crisis recurrentes que podrían prevenirse mediante un manejo integral y oportuno [12]. Otro aspecto crítico es la limitada disponibilidad de estudios epidemiológicos actualizados sobre asma infantil en el Perú, en especial en menores de cinco años con sibilancias recurrentes [13]. La ausencia de bases de datos nacionales robustas y de protocolos de intervención estandarizados dificulta la identificación temprana de los niños en riesgo y retrasa la implementación de estrategias preventivas y terapéuticas [14]. Esto no solo incrementa la carga de morbilidad, sino que también impacta negativamente en la calidad de vida de los pacientes y en la eficiencia del sistema de salud. En síntesis, el asma en la infancia constituye un problema prioritario de salud pública en el Perú, tanto por su elevada prevalencia como por la carga que impone al ámbito escolar, familiar y sanitario [15]. Frente a ello, es indispensable fortalecer las estrategias de detección temprana, el desarrollo de programas educativos para pacientes y cuidadores, el control ambiental, el uso racional de recursos diagnósticos y terapéuticos, así como la producción de evidencia epidemiológica local que permita diseñar políticas efectivas y culturalmente adaptadas. Solo mediante un abordaje integral y sostenido se podrá reducir la frecuencia de crisis, mejorar la calidad de vida de los niños y optimizar el uso de recursos en salud. |
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Nota importante:
La información contenida en este registro es de entera responsabilidad de la institución que gestiona el repositorio institucional donde esta contenido este documento o set de datos. El CONCYTEC no se hace responsable por los contenidos (publicaciones y/o datos) accesibles a través del Repositorio Nacional Digital de Ciencia, Tecnología e Innovación de Acceso Abierto (ALICIA).
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