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Publicado 2025
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El caso de Bernabé Murillo muestra a un esclavo que transgrede los espacios del catolicismo colonial y las relaciones interétnicas aparentemente no permitidas. Este personaje fue procesado en dos oportunidades por la Inquisición. La primera vez fue condenado al destierro y en la segunda como idólatra y hereje, porque se comprobó que no era un neófito en la fe y tenía pleno conocimiento de sus transgresiones, como valorar el poder del diablo y colocarlo al nivel de Dios. La red de clientes tan diversa que tenía revela que los usos de la hechicería eran transversales a todos los grupos sociales. Sin embargo, en el siglo XVIII la Inquisición tuvo otra lógica de preservación de la fe y decidió no perseguir a los implicados en la hechicería. Finalmente, cuestionamos la efectividad del proceso de evangelización. Creemos que un espacio como el Callao ayudó a recrear estos usos h...