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libro
La tesis central de este curso es que la economía, como cuerpo sistemático de conocimientos, puede ser colocada al alcance del lego. El lenguaje técnico —el famoso economics— puede perfectamente ser traducido al castellano común de los mortales con instrucción escolar media. Lo que justifica el uso del lenguaje técnico es apenas un ahorro de tiempo. Una categoría técnica como “multiplicador” o “saldo en cuenta corriente de la balanza de pagos” requiere menos esfuerzo de quien escribe, habla o escucha. Pero, como todos sabemos, los especialistas valorizan su saber colocándolo, muchas veces, en un lenguaje oscuro o en códigos incomprensibles para quien no es especialista. No sólo los economistas hacen esto; lo mismo se repite entre médicos, dentistas, ingenieros y otros profesionales. Entonces, mientras el conocimiento científico sea monopolio de corporaciones cerr...
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