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Publicado 2022
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La educación en sí misma pretende la modificación de la conducta del individuo; si esta afirmación la trasladamos al campo de la salud, se podría decir que estos cambios de conducta tienden a modificar hábitos de vida nocivos para la salud y convertirlos en hábitos saludables. Tanto la OPS como D. Orem, concuerdan que la educación en salud promueve el desarrollo y el bienestar de la persona, quien debe hacerse cargo de sus cuidados e identificar los factores determinantes en pos de la salud. Ahora bien, la persona mayor es capaz de modificar conductas propias, entendiendo que su ganancial generacional puede jugar en contra a la hora de evidenciar ciertos hábitos nocivos. Ciertamente, es posible, toda vez que como agentes de salud seamos capaces de usar toda la experticia y sabiduría del adulto mayor para ejemplificar y justificar cambios positivos. El éxito radica en una buena...