Asociación entre niveles séricos de ácido úrico e intensidad de los síntomas maníacos según escala de Young) en pacientes con trastorno bipolar y hospitalizados en el Servicio de Psiquiatría del Hospital Regional Honorio Delgado

  • Descripción del artículo
  • El litio, el agente estándar de oro para el tratamiento del trastorno bipolar (TB), se propuso ya en la segunda mitad del siglo XIX como una terapia para la gota o ''diátesis ácido úrico'', que incluía los síntomas relacionados con el estado de ánimo que van desde ''manía gotosa '' a la depresión. L...

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Main Author: Pacheco Zuel, Edson Marcos
Format: Tesis de grado
Language: spa
Published: 2017
Subjects:
Online Access: http://repositorio.unsa.edu.pe/handle/UNSA/2968
Summary:El litio, el agente estándar de oro para el tratamiento del trastorno bipolar (TB), se propuso ya en la segunda mitad del siglo XIX como una terapia para la gota o ''diátesis ácido úrico'', que incluía los síntomas relacionados con el estado de ánimo que van desde ''manía gotosa '' a la depresión. La idea de que el sistema purinérgico podría estar implicado en la fisiopatología del TB se remonta a Kraepelin, quien propuso una asociación entre los síntomas maníacos, la excreción de ácido úrico, hiperuricemia y la gota (1). Más de 40 años después, un aumento de la excreción urinaria de ácido úrico durante la remisión de hipomanía con litio fue demostrada (2). Hace diez años, el primer informe sobre la eficacia del alopurinol (agente antigotoso y modulador purinérgico) en la manía resistente al tratamiento asociado con hiperuricemia fue publicado (3). Los síntomas maníacos mejoraron significativamente mediante la adición de alopurinol en 2 pacientes; la mejora observada se asoció con una disminución constante en los niveles de ácido úrico. (3) En 2002, se propuso un modelo integrador que apoyaba un papel clave de la disfunción purinérgica en manía (4). El ácido úrico es un importante producto nitrogenado final del metabolismo purinérgico (ATP y adenosina) y su aumento representa el biomarcador clave en el diagnóstico de la gota. El ácido úrico participa en el control del sueño, la actividad motora, el apetito, la cognición, la memoria, y interacción social (4). En el mismo sistema, los agonistas de adenosina han mostrado efecto sedante, anticonvulsivante, antiagresivo y antipsicótico, mientras que sus antagonistas como la cafeína aumenta la irritabilidad, la ansiedad y el insomnio (5). La eficacia del alopurinol fue confirmada posteriormente en 2 estudios doble ciego controlados por placebo, que mostraron una eficacia significativa antimaníaca con alopurinol como un complemento de la terapia para litio (6) y litio más haloperidol (7). En un estudio, una asociación significativa entre la mejoría de los síntomas maníacos y la disminución de los niveles de ácido úrico en plasma fue observada (6). Del mismo modo, un aumento en los niveles de ácido úrico en sujetos con TB no tratados con fármacos durante el primer episodio maníaco fue recientemente mostrado (8). Este efecto parece selectivo para la manía porque los niveles de ácido úrico en suero eran más altas solamente durante episodio maníaco, pero no durante las fases depresivas o eutímicas (9). Estos hallazgos sugieren que el aumento de ácido úrico puede ser un marcador específico del estado de manía en lugar de un rasgo. Es importante mencionar que los niveles de ácido úrico periféricos y centrales tienen una fuerte asociación positiva (10). Por otra parte, incluso en ausencia de un diagnóstico psiquiátrico, los individuos con niveles más altos de ácido úrico son más propensos a mostrar mayor impulsividad, desinhibición, hipertimia, o irritabilidad (11), que se han asociado con la fenomenología maníaca. En paralelo, las enfermedades caracterizadas por la sobreproducción de ácido úrico (por ejemplo, síndrome de Lesch-Nyhan) muestran cambios en el comportamiento similares a los observados en la manía, como el comportamiento impulsivo/agresivo, desinhibición, y el aumento del deseo sexual (12). Es importante destacar que un reciente estudio, que involucró a más de 140.000 sujetos, fuertemente apoya este modelo, que describe un aumento del riesgo de desarrollar gota entre los pacientes con TB (13). En el mismo contexto, la evidencia reciente de los estudios genéticos refuerza un papel crítico para el sistema purinérgicos en la fisiopatología de TB (14). Medir los niveles del ácido úrico como prueba de detección de rutina en la manía puede ayudar a identificar tempranamente a quienes se beneficiarían del tratamiento, incluyendo moduladores purinérgicos como el alopurinol y también los estabilizadores del ánimo estándar. Los niveles de ácido úrico en TB sintomático pueden representar un marcador valioso del estado en un subgrupo de sujetos con manía (con o sin gota). Además, los niveles de ácido úrico pueden proporcionar datos clínicos y biológicos en la comorbilidad de la manía y la gota, también proporcionando puntos de vista sobre el papel del sistema purinérgico en casos más leves (como episodio hipomaníaco e hipertimia). Por último, la medición de rutina de los niveles de ácido úrico puede ayudar a individualizar el tratamiento psicofarmacológico y supervisar el resultado clínico en la manía bipolar.

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